La seguridad de una vida limpia: Salmos 26.1-12


1 Señor, hazme justicia,

pues mi vida no tiene tacha.

En ti, Señor, confío firmemente;

2 examíname, ¡ponme a prueba!,

¡pon a prueba mis pensamientos

y mis sentimientos más profundos!

3 Yo tengo presente tu amor

y te he sido fiel;

4 jamás conviví con los mentirosos

ni me junté con los hipócritas.

5 Odio las reuniones de los malvados;

¡jamás conviví con los perversos!

6 Lavadas ya mis manos y limpias de pecado,

quiero, Señor, acercarme a tu altar,

7 entonar cantos de alabanza

y proclamar tus maravillas.

8 Yo amo, Señor, el templo donde vives,

el lugar donde reside tu gloria.

9 No me quites la vida junto con los pecadores;

no me hagas correr la suerte de los asesinos,

10 de esos que tienen las manos

llenas de maldad y soborno.

11 Pero mi vida es intachable;

¡sálvame, ten compasión de mí!

12 Mis pies pisan terreno firme;

¡bendeciré al Señor en presencia de su pueblo!

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2 pensamientos en “La seguridad de una vida limpia: Salmos 26.1-12”

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